Candidatas al Óscar 2024 como Mejor Película

DAVID SANTIAGO TOVILLA

El 23 de enero la Academia de Hollywood depuró sus listas de las candidaturas a los Premios Óscar 2024. Es la recta final para una condecoración en la que cualquier resolución puede ocurrir no siempre acorde a los criterios profesionales.

Ya se decía en el apunte de días atrás sobre la premiación de los Globos de Oro: este galardón entregado el 7 de enero debía ser un ejemplo para los que serán entregados en el mes de marzo.

Los Globos de Oro premiaron tres trabajos como las mejores películas en su categoría. Así, fue más claro el triunfo de cada uno: Mejor película dramática: Oppenheimer; Mejor película musical o comedia: Pobres criaturas; Mejor película en idioma distinto del inglés: Anatomía de una caída.

Los Óscares han metido a las tres a competir en el mismo listado. Así, sus diez candidatas, en orden alfabético, son: American Fiction, Anatomía de una caída, Barbie, La zona de interés, Los asesinos de la luna, Los que se quedan, Maestro, Oppenheimer, Pobres Criaturas y Vidas pasadas.

De estos filmes hay unos en salas o están a días de estrenarse; algunos llegaron a las plataformas oficiales; a otros se les encuentra en portales alternativos. De modo que, con esta fecha, nueve de las diez candidatas se pueden ver y valorar de una u otra forma.

El orden de preferencia para este blog es:

Pobres criaturas de Yorgos Lanthimos. Una película arrolladora en fondo y forma, esto es: en lo visual y en contenido. Desde la primera toma hasta su conclusión, nada es plano o irrelevante. Es un juego de vestimentas, colores, texturas, ángulos, objetos. Es una apuesta por la ciencia ficción, pero con asideros en una sucesión de símbolos, metáforas, planteamientos concretos.

A cada tramo, desprende una reflexión porque es un viaje hacia el aprendizaje. Ir del balbuceo a la indagación, la comprobación, la definición y la aplicación del conocimiento. Eso a través de la una actuación incomparable de Emma Stone. La actriz mantiene la personalidad de la protagonista, metida en su evolución, aún en las escenas sexuales por las que tiene clasificación C.

Es ciencia ficción porque al fin de cuentas se inicia con un experimento, pero pasa pronto a otros temas de la conducta humana. Cada aspecto que toca es subvertido, como la vestimenta que no es sólo la recreación de la era victoriana sino una adecuación y mezclas de estilos.

Por el ingrediente sexual es probable que sea desestimada: la Academia opta por filmes de corrección política, epopeyas y mensajes de superación personal.

Oppenheimer de Christopher Nolan. Basta recuperar el apunte de su estreno en este espacio: Se trata de un dedicado y cuidadoso trabajo cinematográfico para lograr una cinta monumental. Como tema tiene la personalidad del científico Julius Robert Oppenheimer y la reconstrucción de aquel momento en que Estados Unidos de Norteamérica decidió producir un arma nuclear, en la Segunda Guerra Mundial.

El mérito está en todas las herramientas elegidas por el director para crear una cinta congruente con la dimensión trágica, universal y permanente de esos hechos. El espectador se somete a una tensión sostenida durante tres horas. Una experiencia inusual que hace imperceptible el tiempo, porque es atrapado por esa capacidad de alteración anímica.

Para ello, la película elude una simple narración lineal. Alterna los episodios que son definidos por secuencias en blanco y negro o color. Eso le da movilidad espaciotemporal. Esa sucesión incesante se completa con la información de los diálogos; construyen una intriga que se desea conocer y obliga a decodificar con exactitud cada línea apuntada.

En esa extraordinaria confección de la tensión narrativa, llega el nudo: la prueba de la primera bomba nuclear. En esta época de inteligencia artificial lo más fácil pudo ser el empleo de programas de cómputo. Sin embargo, Christopher Nolan recurrió a una recreación artesanal para presentar en la pantalla con exactitud las imágenes testigo de aquella primera explosión.

Ese momento de silencio, expectativa y angustia de los participantes, con el mismo recorrido sincrónico de locaciones y rostros inscriben ya a Oppenheimer en la historia del cine. No es el hecho conocido sino cómo se relata desde un planteamiento cinematográfico.

Oppenheimer se apega más al tipo de cine promovido por la industria hollywoodense para ser reconocida con el Óscar 2024 a mejor película.

Anatomía de una caída de Justine Triet. ¿Cuál es la verdad? A partir de una tragedia, la película borda una profunda inspección sobre lo dicho y no de las relaciones personales. Lo que parece claro en un principio, minutos después tornará en algo diferente por información nueva.

¿Asesinato, suicidio? En cualquier caso, ambas palabras se aplican no sólo a un cuerpo hallado sino a la revisión de la situación un matrimonio.

Y, como en la vida real: la película se desarrolla en hallazgos, descubrimientos de la personalidad que hacen pensar de manera alterna en inocencia y culpabilidad. Del mismo modo, en que adultos o pequeños actúan de acuerdo con las circunstancias y los afectos o la inexistencia de estos.

Una película contundente que sólo toma como base una pesquisa judicial para llevar al espectador a preguntarse de manera permanente qué ocurrió y si la verdad está en lo que se ve.

Aquí hay un texto anterior sobre su gran triunfo en los Globos de Oro.

Los que se quedan de Alexander Payne. El avance de la cinta genera la idea de que se trata de un mero asunto escolar: de unos chicos que salen de vacaciones, pero sus circunstancias les obligan a quedarse a pasar la navidad en las instalaciones de la escuela.

La anterior es la anécdota, pero va mucho más allá de eso: es la develación del pensar, sentir y actuar de tres personajes disímbolos: un profesor antipático por su rigidez, un muchacho irreverente y una cocinera en duelo por su hijo muerto en la guerra.

Se suele juzgar a las personas por una circunstancia, cuando tal vez existan condicionantes dolorosos, emotivos, que inciden en la forma de resolver cada hecho.

Lo esencial de la cinta es el punto de coincidencias humanas de estas personas con formaciones diferentes. Las capacidades de empatía, amor, compasión, caridad y ponerse en el lugar del otro están en el gran mensaje de esta propuesta. No hay que perder de vista que tanto el protagonista, Paul Giamatti; como la fémina Da`Vine Joy Randolph son candidatos a mejor actores: principal y de reparto. Él es impecable; ella excepcional.

La zona de interés de Jonathan GlazerSandra Hüller es la actriz de Anatomía de una caída y de La zona de interés: esto es participa en dos películas candidatas a mejor filme. Es candidata a mejor actriz por la primera, pero frente a Emma Stone no puede aspirar a llevarse la estatuilla.

El planteamiento es oponer la vida habitual, metódica, rutinaria, en la familia de un militar nazi, quienes viven al lado de un campo de exterminio.

Lo más logrado es enterarse de esa zona de maldad, dolor e injusticia a través de los sonidos que llegan a la morada familiar. Esto es: la muerte se escucha y percibe más que verse como ya lo han hecho muchos. El holocausto cambia de perspectiva: la de los victimarios.

Vidas pasadas de Celine Song. No va a ganar el Óscar, pero se quedará un buen tiempo en el ánimo del público. Es uno de los grandes descubrimientos de esta edición. Es una vibrante mirada sobre el amor, el pasado, el presente, las decisiones de vida, la identidad y las diferencias culturales.

Hay afectos que no se borran con la distancia ni el tiempo. Es el cariño de una amistad que pudo evolucionar a más. Son las personas que convivieron a una edad y circunstancia y se vuelven a encontrar diez o veinte años después: ¿son los mismos u otros? Lo que viven en el otro ¿es la idea de lo que fue frente a la realidad de lo que es?

Los grandes amores están acompañados de decisiones; los frustrados están anclados a la indecisión, la comodidad de la vida hecha que luego se le llama destino. Silvio Rodríguez en la canción Óleo de mujer con sobrero apunta: «La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores».

La película estimula a generar preguntas sobre lo que fue, podría ser y se es.

Maestro de Bradley Cooper. Una película biográfica sobre el célebre director musical Leonard Bernstein, fallecido en 1990.

El desarrollo está asentado en los hechos reales de la relación de Bersntein con su esposa: un acuerdo marital que le permitía continuar a discreción con su bisexualidad.

La película, por tanto, tiende a exponer la preferencia sexual y el impacto en la vida de la pareja. Por qué no decirlo: tiende al morbo al descubrir al sujeto detrás de la imagen. Por lo tanto, como historia se limita a eso. Lo relevante es el empaque con que se envuelve como producto cinematográfico: la gran caracterización de Bradley Cooper y la actuación de Carey Mulligan en el papel de Felicia Montealegre.

Nada qué ver con el tratamiento, por ejemplo, que el año anterior dio la película Tar, en donde se logró un equilibro entre la exposición del músico y sus habilidades o atributos y los atisbos a su vida personal que terminan por incidir en su vida profesional.

American Fiction de Cord JeffersonUna crítica al aparato cultural que funciona a la perfección para sus beneficiarios del tipo y lugar que sean. Una mirada mordaz hacia las dinámicas que suben y bajan personas con relaciones más que por su calidad de escritura.

Cómo un escritor en desacuerdo con las corrientes de moda en la lectura consumista decide escribir una novela irónica. Utiliza un pseudónimo y resulta: triunfador en ventas y del más prestigiado premio literario.

Esto es posible porque se evidencia la activación de esos resortes del poder cultural: editores, jurados, amistades para construir un éxito.

Lo mejor de esta cinta es que desarrolla toda su burla al sistema cultural, con sus narrativas y modas, al tiempo que combina con seriedad algunos temas de fondo: la soledad, la preferencia sexual, la edad, el matrimonio, el respeto, entre otros.

Barbie de Greta Gerwig. En su dimensión, tiene su mérito, pero no le da para ser la mejor película de 2023.

Tráiganse, también, las notas de este blog en su estreno: El gran mérito es de Greta Gerwig, guionista y directora. Ella ha mostrado a mujeres con todas sus facetas: alegría, tristeza, duda, errores, capacidades. Lo hizo en Lady Bird y Mujercitas, ambos guiones nominados como el mejor, en la entrega de los premios Óscar de sus respectivos años. Con Barbie vuelve a entregar a un personaje pensado con detenimiento en todos sus detalles para entretener, conmover y enseñar.

Con su amplitud de miras y mensajes Barbie será lo que cada uno quiera. Puede ser historia al incluir todos los datos del producto estrella de Mattel, con humor e ingenio como las críticas a la mayoría de los directivos masculinos en una empresa que confecciona un producto para mujeres.

Es un gran promocional de marca: sí, al final de cuentas es parte de un negocio lo que permitió la inversión para una película como la observada. Es feminista al difundir entre el gran público la necesidad de preguntarse sobre el patriarcado. Es inconformista al cuestionar las rutinas cotidianas, en un sistema dispuesto de tal modo que nadie piense, diga o haga lo que el poder en turno disponga.

Es una invitación a pensar menos en el mundo ideal y vivir más en real con sus hallazgos, complejidades y desafíos diarios. Es una voluntad de cambio ante todo asomo autoritario al que se enfrenta con un esfuerzo colectivo, creatividad y convencimiento individual. Es una comedia, pero no una película ordinaria: tiene humor, mordacidad, genio.

El trabajo de Greta Gerwig debió ser reconocido por lo menos en una candidatura a guion original. ¿A quién se le hubiera ocurrido un espectacular inicio con un homenaje a Stanley Kubrick, en 2001 Odisea del espacio, para presentar a la famosa muñeca?

Los asesinos de la luna de Martín Scorsese. Desde octubre de 2023, en este espacio se dijo: Algo falta en Los asesinos de la luna para pasar de una película de interés histórico a un filme rotundo que se erija por sí misma frente a las anécdotas. Luego de casi tres horas y media, lo que prevalece son las actuaciones y cómo Scorsese muestra la hebra de lo que, en realidad, apunta a un genocidio.

La historia del filme pareciera limitar los hechos de codicia, complicidades y asesinatos a la acción individual de un personaje central y sus secuaces. La trama de la película refleja un episodio somero de tantos con que se sojuzgó a los nativos de las tierras de Norteamérica.

Sin embargo, como ocurre hasta ahora, hay injusticias permitidas y propiciadas por el Estado en muchas partes. Los reclamos por adquisiciones fraudulentas de tierras son noticias actuales. El apoderamiento de extensiones territoriales en función de un proyecto que de gran rentabilidad ocurre hasta la fecha.

Los asesinos de la luna tiene el mérito de traer a la agenda la injusticia con la Nación Osage que vio una serie de muertes extrañas porque las tierras a donde fueron reubicados resultaron con petróleo.

Ya se verá qué historia decide escribir el 10 de marzo, la 96ª edición de los Premios Óscar.