Isabel Coixet


DAVID SANTIAGO TOVILLA

El reconocimiento a la trayectoria de la directora Isabel Coixet es una de las grandes noticias cinematográficas que cierran el 2023. El 15 de noviembre, la Academia de Cine Europeo la distinguió con el Premio Logro Europeo en el Cine Mundial «por su impresionante contribución al mundo del cine». La ceremonia será el 9 de diciembre.

 

Es un premio a la constancia y visión de Isabel Coixet. Se galardona esa capacidad para participar en películas que se quedan con el espectador porque sus protagonistas son puestos a prueba y tienen la templanza para enfrentarla. Eso incluye a mujeres no estereotipadas sino seres humanos que viven circunstancias de la vida ordinaria y deben tomar decisiones. Todo ello hace que alguna de las cintas de esta directora prevalezca en el acervo personal cinematográfico.

 

En estos días ha estrenado, en España, Un amor, la versión cinematográfica de la exitosa novela de Sara Mesa.



Por ahora, está disponible en Netflix su trabajo de 2019: Elisa y Marcela. Una historia real, ocurrida entre 1885 y la primera década de 1900, llevada al cine. Una pareja de mujeres que se atreve a vivir su preferencia sexual, en contra de ese mundo más violento, intolerante, persecutorio.

 

Un largometraje en que se advierten los méritos de la directora: dedicar el tiempo suficiente para perfilar las individualidades; tratar al amor con respeto sin igual; erradicar cualquier sesgo sexualizado y plantear el erotismo en el momento adecuado con gran visualización estética; de hecho, la filmación en blanco y negro en su totalidad, sin la ayuda de la vistosidad del color, le hacen más apreciable. Planos largos o detalles oportunos para enfatizar instantes. Nada que se deje a la deriva de la historia: 120 minutos de cuidadosa labor cinematográfica para entregar un producto profesional al abordar un tema de determinación y convicciones. Una cinta que a cada tanto da elementos para responder una pregunta final ¿Vale la pena? Sí, la vida, el amor siempre lo valen.

 

Cómo no mencionar esa brillante cinta de 2008: Elegy, con Penélope Cruz y Ben Kingsley, sustentada en El animal moribundo de Phillip Roth. Una revisión de comportamientos, realidades, decisiones en la relación de un hombre de 62 años con una intensa chica de 23. Una pieza que recuerda cómo la felicidad existe en el instante en que es vivido, porque cada día, la vida cambia y no hay retornos.

 

En esta cinta, Isabel Coixet logró la mejor toma que se ha hecho de la desnudez de Penélope Cruz. Como se expresa en un apunte mayor: la cámara la encuentra totalmente desnuda embrocada en un sillón y realiza un recorrido lento, cadencioso, desde su hermoso rostro hasta su única vestimenta: unas zapatillas rojas.

 


En 2020, Isabel Coixet recibió el Premio Nacional de Cinematografía, en su natal España. Ahora, el reconocimiento tiene alcance universal.

 

Es buen motivo para buscar y ver piezas esenciales de su filmografía: Cosas que nunca te dije, Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras y La librería.


Aquí un recuento de su filmografía, en voz propia, para la revista Fotogramas: