Razones para acudir a las “Noches blancas” de Mérida


DAVID SANTIAGO TOVILLA

El 22 de octubre, se realizó una jornada de Noche blanca, en Mérida, Yucatán. Hay razones para acudir, dos veces al año, a esta actividad:

1. Porque la pluralidad de expresiones que se exponen durante seis horas nocturnas proporciona alternativas a todos los gustos, edades. Si por diferentes razones, alguien ha visto más exposiciones de pintura en los últimos tiempos, puede optar por apreciar espectáculos visuales o escuchar música en vivo.

2. Porque da voz a cientos de creadores a través de múltiples espacios. Cada Noche blanca puede ser un estímulo para trabajar, afinar y concluir las propuestas que se planteen mostrar para dicha ocasión.

3. Porque la ciudad de Mérida dialoga con grandes ciudades que tienen una experiencia similar de difusión cultural: París, Madrid, Roma, Sao Paulo, Lima, Colombia, entre otras. Un esfuerzo sostenido que, en medida de la creciente respuesta ciudadana, se consolida como una de actividad central del gobierno local.

4. Porque la gratuidad de todas actividades es uno de los mejores alicientes para las familias en una época de inflación creciente. Una sola salida nocturna al centro de la ciudad permite a personas, parejas, familias, disfrutar de por lo menos tres presentaciones.

5. Porque en octubre se agregó una nueva condición favorable al desplazamiento: el funcionamiento del servicio de rutas nocturnas del frustrante transporte público en Mérida. Quienes no cuentan con vehículo propio, debían sumar el gasto del taxi a una experiencia como la Noche blanca, si permanecían tarde en sus actividades. En esta ocasión, los meridanos salieron de alguna presentación a la una de la mañana y se beneficiaron hasta de las nuevas rutas porque por apertura, todo este mes, los traslados son gratis.

6. Porque se subvierten la costumbre y las distancias. Se sale de la inercia en que el arte permanece en las galerías y la gente en la calle, para colocar a todos por igual, en el mismo sitio, como bien comentó Renan Barrera, alcalde de Mérida.

7. Porque, en verdad, es una fiesta del arte. No sólo por la actitud festiva de quienes van a apreciar los trabajos, sino por las expresiones de los artistas. Esa ejecución, ensayada durante horas sumadas y tiempos extenuantes, se vive también en un rostro iluminado y la sonrisa de quienes se presentan. La satisfacción alcanza a ambas partes.

8. Porque el arte es movimiento, renovación, combinación, hallazgos, pruebas. El audiovisual con testimonios y es más un desacierto porque compite con un extraordinario número de balé; o bien, su uso armónico al construir una historia visual. El cuarteto que ejecuta boleros clásicos para musicalizar una puesta de danza contemporánea.

9. Porque es concurrir con los nuevos lenguajes y hace que algunos de los doscientos puntos de la vasta agenda merezcan, por sí mismos, la asistencia. Aquí se inscribe la presentación de la Compañía Circo Dragón: la fusión de acrobacia, clown y danza aérea para articular una nueva concepción circense, diferente a lo visto por generaciones.

10. Porque ver teatros llenos subraya la razón de existir de dicha infraestructura y los convierte en recintos con vida, alimentados con el bullicio de los asistentes, los pasos en las duelas, el clamor de las palmas. Cada artista en el escenario es una flama, cada espectador el fósforo que la enciende y es iluminado.

11. Porque en la noche llega la luz y con ella la vistosidad de las capacidades humanas. Se concentra en iluminar algunos cuerpos, en dar contextos coloridos, en bañar sincronías grupales. Luminiscencia cultural.

12. Porque la inversión en la cultura es la apuesta por la visión universal, clave contra los intentos de uniformidad. Para escuchar, pensar, sentir, vivir.